Música famosa para bansuri
El bansuri ha sonado en campos y aldeas, en templos y en escenarios de concierto, y en muchísimas películas indias. Aquí tienes un pequeño paseo por su música.
Ragas: música que crece despacio
En la música clásica indostaní, quien toca el bansuri interpreta un raga: un conjunto de notas con su propio carácter, a menudo unido a un momento del día o a una estación. Una interpretación suele empezar con el alap, lento y sin pulso, en el que la flauta explora el raga nota a nota. Luego se une un tambor, casi siempre la tabla, y la música se anima.
No hay partitura que leer. Los músicos aprenden los ragas escuchando a un maestro y repitiendo, una y otra vez. Así ha pasado esta música de persona a persona durante generaciones.
Intérpretes que lo hicieron famoso
Pannalal Ghosh (1911–1960) fue el primero en llevar el bansuri de lleno a los conciertos clásicos. Hariprasad Chaurasia, nacido en 1938, llegó a ser uno de sus intérpretes más conocidos en todo el mundo, con ragas clásicos, música para películas y colaboraciones con músicos de otras tradiciones. Muchos intérpretes de hoy aprendieron en sus linajes de enseñanza.
En el sur, el venu, primo cercano del bansuri, toca la música clásica carnática, con sus propios grandes intérpretes.
Canciones populares y cine
Mucho antes de las salas de concierto, el bansuri era una flauta popular, que tocaban los pastores con sus animales y en las fiestas de los pueblos. Todavía se oye en la música popular de toda la India y de Nepal.
La música del cine indio lo usa desde hace décadas, a menudo en escenas de naturaleza, de nostalgia o de calma. Si has oído una flauta suave en una canción de Bollywood, es muy probable que fuera un bansuri.
Tus primeras melodías
No hace falta saber un raga para empezar. La misma flauta toca canciones sencillas de todas partes: nuestras lecciones empiezan con melodías como Hot Cross Buns, Au clair de la lune (Al claro de la luna) y el Himno de la alegría (Ode an die Freude), nota a nota.
Y de vez en cuando, escucha a un gran intérprete de bansuri. Oír lo que puede decir un trozo de bambú es un motivo precioso para seguir soplando en el tuyo.



