Practicar en casa, con calma y atención

Creemos que todo niño nace sabiendo tocar: la música ya está dentro de él, y practicar es una forma de darle espacio. Aquí tienes algunas ideas sencillas para practicar en casa con calma, no con presión.

Poco, pero a menudo

Diez minutos al día hacen más que una hora una vez a la semana. Una práctica corta mantiene frescos los dedos y el oído, y termina cuando todavía es divertida, así que al día siguiente apetece volver.

Ayuda tener un momento fijo: después del colegio, antes de cenar o justo antes de dormir. El instrumento pasa a ser parte del día, no una tarea metida con calzador.

Empezar escuchando

Empieza con una nota larga y suave. Respira despacio, toca y escucha hasta que la nota se apague. Es una pequeña forma de llegar: el ruido del día se aleja y la atención vuelve a casa, al aliento y al sonido.

Luego, la lección. Cuando algo sale mal, ve más despacio en lugar de esforzarte más: una canción tocada despacio y bien enseña más que una tocada con prisa.

Un lugar tranquilo

Elige un rincón tranquilo, con la tele apagada y el móvil lejos. Una habitación tranquila también ayuda a que la lección oiga bien el instrumento.

Los adultos ayudan más estando cerca y escuchando que corrigiendo. Una sonrisa al final de una canción dice más que una lista de errores.

Su propia música

Deja tiempo para tocar libremente: una melodía que el niño se invente, una canción de una película, notas solo para oír cómo suenan. Tocar libre no es tiempo perdido. Es la música que ya es suya, encontrando su camino hacia fuera.

Celebra lo que toca antes que lo que falla. Las notas llegarán; la alegría de tocar es lo que hace que sigan llegando.

Cuando cuesta

Todo el que aprende tiene días en que una nota no sale. Paraos a respirar, tocad algo que ya sepa y volved mañana. Tener paciencia con uno mismo es una de las mejores cosas que enseña la música.

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